Manejo de ira y agresividad mediante terapia psicológica para prevenir consecuencias
Las consecuencias negativas de experiencias
emocionales subjetivas como la ira, la agresividad
y emociones parecidas son las que llevan a personas a solicitar ayuda/asesoramiento
profesional. Consecuencias de agresión, de sufrimiento propio, de enfermedades
cardiovasculares (Williams et al., 2000, Barefoot et. al., 1989), de
disminución de capacidad de resolver problemas, problemas de relación,
problemas laborales, problemas legales, etc. Algunas de ellas, como los
problemas médicos, a más largo plazo, más fácilmente observables. Aproximadamente, tan negativo puede ser el patrón continuo de expresar esta alteración emocional de forma abierta o en forma de catarsis, llevando a una acción verbal o motriz violenta; como una
contención forzada e intento de suprimir la misma, sin un manejo adecuado,
enquistándose la rabia, la hostilidad (Kassinove y Tafrate, 2002).
Los informes verbales
de la propia persona, los de terceros, los autorregistros, las pruebas
psicométricas y la observación en la sesión sirven para personalizar el caso y
ajustarle la psicoeducación del fenómeno psicológico y la psicoterapia de
regulación, validando la experiencia cuando sea necesario, que llevará a resolver
discusiones o conflictos de una manera más sana y beneficiosa.